Limpieza de Oidos

La audición es una de las formas que tenemos de relaccionarnos con el mundo exterior. El estado de nuestros pabellones auditivos determina en cierto grado su funcionalidad.

El cerumen, la cera, es una sustancia grasa, amarillenta segregada por las glándulas del conducto auditivo externo que se acumula de forma natural y tiene las funciones de limpieza, lubricación y protección. Sale de forma espontanea de los conductos auditivos gracias a los movimientos que hacemos al gesticular y masticar.

La cantidad de cerumen varía de unas personas a otras y depende de factores genéticos y ambientales, pero su producción puede verse aumentada por el envejecimiento, el uso de dispositivos como audífonos o auriculares o una limpieza excesiva.

Las malas prácticas higienicas como el mal uso de bastoncillos o la introducción de dedos y objetos empeoran la situación.

La limpieza debe ser solo del pabellón auditivo externo, con una toalla o gasa después de asearnos. Algunas veces puede producirse una acumulación y decimos que se ha formado un tapón; sus síntomas son que oimos menos y que tenemos ruidos e incluso vértigo.

Por medio de los conos para la limpieza de oidos podemos deshacernos de los tapones e incluso prevenirlos de una forma segura. La limpieza de oidos por este sistema se puede realizar en casa o también en el herbolario. Se tarda unos 15 minutos.

                   

La cera es absorvida por el efecto Venturi

parecido al tiro de una chimenea que hace subir el hollín.